No hay manera de asentar una continuidad, aquí noviembre lo he pasado en blanco, pero no valen las quejas…
También fue mes escaso en atención/intención pero cualquier breve pensamiento y ocasión me ha permitido experimentar buenas sensaciones y realidades.
Y empiezo diciembre, el dia primero concretamente, pidiendo alguna señal después de dias con demasiada timidez y ajetreo personal y laboral: Se producía en este dia, el paso lunes, el octavo aniversario del fallecimiento de mi hermano. La señal que pedí, se conviertió en realidad en dos “encuentros”:
El primero, al mediodía, al aparcar mi coche, saludé a la doctora que atendió de forma especial y casual (?) aquel fatídico dia todo la muerte y lo que envuelve después el papaleo y gestiones. Es vecina mía y nos saludamos de vez en cuando pero no hablamaos mucho desde aquel dia, cada vez más lejano pero encendido siemmpre en mi interior. No reparé en que fue la primera señal hasta pasados unos minutos…
La segunda fue por la tarde un par de horas después cuando me dirigía a la capital. En una de las últimas rotondas de la población presté atención al pequeño rótulo que se anunciaba en la puerta trasera de una furgoneta blanca, que iba delante mío desde hacía un rato y sólo atendí a este dato unos segundos antes de tener que desplazarme en la rotonda, yo hacía la derecha para encontrar la autovía y la furgo hacía la izquierda pues entraba de nuevo a la población… Para mi asombro era el nombre de la empresa de pompas fúnebres que atendió el duelo y las horas previas al entierro de mi hermano…
Sincronicidades a tener en cuenta y más…